Ir al contenido

Tomado del libro: Después de la caída. Erwin W. Lutzer

14 de enero de 2026 por
El Redentor CDMX

Dios nos ama sin que nuestra actuación tenga que ver. La gracia tiene un solo sentido: Cuando nosotros acudimos a Él, solo llevamos con nosotros nuestra gran necesidad; el resto lo pone Él mismo.

Para aquellos que hemos hecho mal las cosas, que han cometido pecados sexuales, desperdiciado egoistamente su vida; aquellos que hemos prometido cambiar pero no lo hemos hecho, el primer paso es salir corriendo hacia el Padre.

Toda la aversión es nuestra. Vacilamos por que estamos avergonzados. O estamos enojados con Él y sus hijos que critican. Solo volveremos al hogar cuando sepamos que podemos seguir sus normas.

Algunas veces nos sentimos tentados a regresar por razones egoístas. Aun así, el Padre no nos reprende, sino que se alegra de que hayamos vuelto a Él.

San Agustín: Salvación y Adoración